
Embajador cubano asegura que no entregarán sus principios tras expulsión de nueve diplomáticos desde RD
por CLARA E. MARTINEZ FERNANDEZ
- Embajador cubano reafirma solidaridad con el pueblo dominicano en medio de la tensión diplomática.
SANTO DOMINGO.- El embajador de Cuba en República Dominicana, Ángel Arzuaga Reyes, afirmó que su país permanecerá firme al lado del pueblo dominicano, pese a la decisión del Gobierno del presidente Luis Abinader de solicitar el retiro de nueve integrantes de la misión diplomática cubana y sus familiares, a quienes concedió un plazo de siete días para abandonar el territorio nacional.
Durante un acto conmemorativo del natalicio de Fidel Castro, el diplomático cubano sostuvo que las actuales tensiones entre los gobiernos de Santo Domingo y La Habana no podrán borrar los profundos vínculos históricos existentes entre ambos pueblos. Su mensaje fue de firmeza, pero también de fraternidad hacia los dominicanos.
“Cuenta con la solidaridad del hermano pueblo dominicano”, expresó Arzuaga Reyes, quien aseguró que Cuba no renunciará a sus principios de internacionalismo, amistad, solidaridad y humanismo. “Estaremos junto a él, como siempre, como nos enseñó Martí, como nos enseñó Fidel”, proclamó.
Las declaraciones del embajador se producen en momentos en que la decisión dominicana ha provocado una fuerte controversia política. El Ministerio de Relaciones Exteriores confirmó la solicitud de retiro de los nueve diplomáticos, pero no identificó a los afectados ni explicó públicamente las razones concretas de una medida que ha generado interrogantes dentro y fuera del país.
La Habana reaccionó con dureza y calificó la decisión como injustificada, al tiempo que sostuvo que sus representantes diplomáticos han desempeñado sus funciones respetando las leyes dominicanas y las normas internacionales. El Gobierno cubano interpretó la medida como un acto de subordinación de Santo Domingo a la política estadounidense hacia la isla.
De su lado, Narciso Isa Conde, dirigente de izquierda y del Partido del Poder Popular (PPP) expresó su solidaridad con el pueblo y gobierno cubano, precisando que la izquierda dominicana observa el episodio de forma crítica contra el gobierno encabezado por Luis Abinader, cuestionando el distanciamiento de la República Dominicana con La Habana, al considerar que los dominicanos poseen una relación histórica con el pueblo cubano
En tanto, el doctor Guillermo Moreno cuestionó la expulsión de los diplomáticos cubanos y reclamó transparencia al Poder Ejecutivo. Las críticas coinciden en un punto esencial: la ausencia de una explicación oficial detallada alimenta las sospechas y deja espacio para todo tipo de interpretaciones políticas sobre las verdaderas causas de la decisión.
Desde el punto de vista jurídico, el experto en derecho internacional Pascal Peña explicó que la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas reconoce a los Estados receptores la facultad de declarar persona non grata a integrantes de una misión diplomática. Esa facultad, sin embargo, no implica automáticamente una ruptura de relaciones diplomáticas.
La controversia, por tanto, no reside únicamente en la potestad jurídica del Estado dominicano, sino en las razones políticas y diplomáticas que llevaron al Gobierno a utilizarla contra una representación de un país con el que República Dominicana mantiene relaciones históricas y profundos vínculos humanos.
La República Dominicana y Cuba han compartido momentos decisivos de la historia caribeña, desde las luchas independentistas hasta la solidaridad ofrecida por Cuba en áreas como salud, educación y formación profesional. Por eso, para amplios sectores de la sociedad dominicana, el episodio trasciende una simple decisión administrativa y toca las fibras de una relación construida durante décadas.
Mientras el Gobierno dominicano mantiene bajo reserva las razones de la medida, las preguntas continúan creciendo: ¿qué hicieron concretamente los diplomáticos afectados?, ¿qué amenaza a la seguridad nacional justificó una decisión de esta magnitud?, ¿existieron solicitudes o presiones externas? Hasta ahora, ninguna de esas interrogantes ha recibido una respuesta pública suficientemente detallada.
La prudencia diplomática aconsejaría evitar que una diferencia coyuntural termine deteriorando los lazos entre dos pueblos que, más allá de sus gobiernos y diferencias ideológicas, han mantenido históricamente una relación de respeto y solidaridad. El mensaje de Arzuaga Reyes parece apuntar precisamente en esa dirección: las tensiones entre Estados no tienen por qué convertirse en enemistad entre pueblos.
La crisis diplomática queda así abierta. Mientras nueve funcionarios cubanos y sus familiares se preparan para abandonar el país dentro del plazo establecido, crece el reclamo de explicaciones al Gobierno dominicano. Y, sobre todo, permanece una interrogante que trasciende la coyuntura: ¿por qué una nación hermana como Cuba ha pasado a ocupar un lugar tan incómodo en la política exterior dominicana?



